Para quien no me conoce, le avanzo que de listo no tengo pelo alguno porque quien me conoce personalmente ya sabe sobradamente que de tonto tampoco: mi cabeza lleva lustros monda y lironda.
Los "listos" en esta España de mi alma, hoy por hoy, andan metidos a políticos. Alguno de estos especímenes en mi tierra chica acostumbra a repetir tantas veces como puede que "no hay nada más tonto que un obrero votando a la derecha". Otros, en mi patria grande, de unos meses a esta parte, ante los brutales reveses electorales recibidos en las últimas contiendas autonómicas insisten machaconamente que los españoles mayores de edad con derecho a voto cuando lleguen las elecciones generales depositarán en la urna una papeleta con su puño y su rosa.
Pues bien, al mercenario de un partido independentista que, últimamente anda soltando sandeces por los "madriles", tengo que decirle que sí hay alguien más tonto que un obrero que vota a la derecha: un castellanohablante en Cataluña que vota a ERC, Junts, Comuns, CUP, Aliança Catalana o PSC. Y a los "inteligentes", que aseguran ser progresistas mientras colman de parabienes a los pijos supremacistas del terruño en el que nací, tengo que decirles que lo mismo voy falto de cacumen, pero la memoria todavía me da para recordar quién ha sacado de la trena a esa panda de delincuentes independentistas que jodieron la existencia a todos los del pueblo llano que no enarbolaban una "estelada" por allá del 2017.
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